Colaboradores
- Bernardino Hernández, Ing.
- Joseph Servín, Dr.
- Felipe Rodriguez, Ing.
- Susana Ortiz, Hist.
- Reyna Natividad, Dra.
- Xavier López, Edu.
Recientes
**Philosophie
Colaboradores
Recientes
**Philosophie
Alonso Medina M.
Mi vida es un martirio. No puedo ver a mi amada muy seguido y estar un instante a solas con ella, cuando nos vemos, nuestro espacio se vuelve eterno, nada importa, la contemplo y veo su sonrisa, sus largos cabellos, tu piel rosada, la luz de sus ojos, el brillo que lleva en su alma, y después se va, la responsabilidad la llama. Quisiera estar más tiempo a su lado cuando nos vemos, hablar de lo que hemos hecho en nuestras vidas, y decir lo hermoso que es viajar por los senderos más inesperados que hay. Sentir el viento unidos, los hermosos paisajes donde la vida escribe sus poemas. Ahí, en cualquier lugar donde estemos, observar las estrellas y descifrar cada misterio que esconde cada una de ellas, las historias que han escrito de hombres que han visto recorrer los senderos de la noche, de sus aventuras, batallas y noches en que han amado la vida. No me gusta esta situación, no puedo observar el brillo de sus ojos muy seguido. Me impacienta, desespera cada uno de mis sentidos, no me deja soñar. Cada segundo, cada minuto es una eternidad cuando ella no está junto a mí. Me gusta tocar sus cabellos, sus manos, acariciar su cara, recitarle algún poema de mi creación, un pensamiento de amor, palabras que endulcen su alma, sentir sus labios húmedos junto a los míos, y decirle que es mi motivo de vivir, es cada gota de sangre que palpita mi corazón en los tiempos y en las latitudes en donde ella se encuentra. Mis lágrimas caen muy seguido sobre mi rostro triste, al no estar junto a mí, mis sueños la imploran, la soledad es agobiante, y quisiera correr, a seguirla, gritar su nombre, decirle, con toda energía que brote de mi ser: “Te amo, siempre te amaré ”. Quisiera y estoy atado siempre, aprisionado, a mis responsabilidades, a mi destino, a mi función, a la importancia que he adquirido en estos momentos. Sé que en cualquier otro lugar no tendría la importancia que ahora tengo. Aquí he adquirido fama, prestigio, y dependen muchas personas de mí, soy referencia natural de ellas, a veces me siento privilegiado que las personas tengan que recurrir a verme, es interesante el poder que tengo sobre ellas. Me gusta el poder que he adquirido, es una sensación que brota en cada uno de mis egos, ah, sus miradas en mí, esos ojos angustiosos, emocionados, tristes, alegres, esperanzados, cualquier expresión de ellos los he visto, a todos, y yo soy quien les inspiro sus decisiones importantes, me tienen que tomar en cuenta, es agradable que dependan sus vidas de mí. Y son mucha, y cada vez adquiero más responsabilidades, me expando en este mundo de ilusiones, de globalidades, de vidas cambiantes y por venir, de tumultuosos eventos y singularidades humanos. Es cansada mi vida, emocionante sí, pero tiene ese defecto, un defecto humano que no quiero tener, la inevitable necesidad de cumplir con una responsabilidad, un compromiso, un trabajo, que hace que uno no esté con la persona amada de forma eterna, y cada milésima, centésima, décima de segundo que pasa uno sin verla se vuelve un abismo de años en cada parte de mi ser. Quisiera huir con ella al lugar más recóndito que existiese y que nadie nos conociera, que los minutos se volviesen miles de años, y ahí juntos, nuestras vidas, escribiesen el amor jamás conocido, la dicha de soñar juntos, y sentir cada creación divina en nuestras dualidades. Cómo quisiese abrazarla y no dejarla partir otra vez. Desearía que no me abandonase otra vez, que se quedara conmigo para siempre, y compartir mi tiempo con el suyo. Sé que ella así lo desea, pero su trabajo es así, viajar, viajar por el mismo sendero, recorrer con sus pasos aquellos terrenos que no conozco, enfrentar dificultades y sobresaltos, sentir las miradas puestas sobre ellas, oír lamentaciones y palabras altisonantes, y seguir su marcha, y me ha dicho que es agobiante ese trabajo, que sufre por mi ausencia, pero cuando se acerca la hora de vernos, su corazón palpita más de prisa, y quisiese correr más rápido para encontrarnos nuevamente. La he visto llorar cuando se va, y me duele ver sus lágrimas. En verdad me duele verla sollozar por nuestra situación. ¡Cómo la amo ! Daría cualquier cosa por estar juntos para siempre, y no sentir ese dolor inmenso en mi estómago y en mi pecho cuando se aleja de mí. También lloro de impotencia al escuchar sus pasos que se alejan, que la guían lejos de mí, a donde quizás, y eso no lo deseo, encuentre un inesperado amor y la pierda para siempre. Me entristece saber que las distancias alejan a los corazones, los hacen desvariar en aventuras sin sentido, nos hacen solitarios y nos incita la soledad a buscar compañías, y no quiero quedarme sin su amor, por eso lloro de angustia y de celos, al ver que se marcha cuando tiene que trabajar en lugares distantes. Me preocupa su destino, evitar que se pierda en pasajes llenos de peligro y malas compañías, de lugares llenos e vicios y perdición. Pero la vida nos ha hecho un milagro, ella es muy cumplida y siempre regresa. Bueno, a veces falla en llegar a tiempo, es normal, hay problemillas, el tiempo es el tiempo y a veces nos juega cada broma de mal gusto, y por problemas de carácter técnico, no me gusta que tener que esperar más tiempo para verla y amamos con intensidad. Y ahora estoy aquí de vuelta, en espera de que llegue. Falta menos tiempo para que estemos nuevamente juntos. La siento venir ya. Dos minutos faltan, es quizás poco, pero la verdad, para mí es una eternidad cada segundo, cada parte de él, es un martirio. Pero la esperanza de verla es muy fuerte, es una energía que me hace vivir y delirar con frenesí. Su bella sonrisa es una obra de arte del Creador para mí, es una linda chica delgada, alta, espigada, muy fina en su forma de caminar y viste con una elegancia digna de las princesas. Es mi amor, es la razón por la cual estoy loco por verla de nuevo, de ver sus tiernos ojos que me miran y la forma tan delicada en que parpadean sus brillantes luceros, más bellos que las luminosas estrellas que hay en el firmamento del universo. Ella es perfecta. Ya escucho sus pasos, ¡qué emoción ! ¡otra vez nuestro amor vuelve a brotar ¡¡renaceremos nuevamente después de mucho tiempo de vernos ¡.¡Este momento es emocionante !.Ya la veo venir, con su largo vestido blanco, que simboliza la pureza. En mis manos, una rosa, que le entregaré como símbolo de nuestro amor, ese amor que florecer con el paso del tiempo, aunque ese mismo tiempo me la arranca de mis manos. Se acerca, querido lector o lectora, a mis brazos, a mi ser, para volver a crear el amor del amor y siempre el amor. Tendré que vivir este tiempo, este instante que llega a mí con lo más sublime y hermoso que hay en n alma, siempre, en este instante, mi amor debe brotar con alegría, el tiempo de m> amor, junto con ella.
“Oye Martín, ¿qué horas son ?, parece que ya es tarde y nos tenemos que ir a comer a la casa de nuestra tía y debemos llegar a tiempo, le gusta que seamos punt lales ”, - grita desde su habitación Rodrigo. Martín, quien se abrocha en ese instante las agujetas de su zapato izquierdo vol ea a ver al reloj de la pared. “¡ En h madre !, ¡ ya son las doce del día ! ¡Vámonos ya ! Y ahí, i el reloj de la pared, el 12 y la manecilla más grande, vivían plenamente j amor, por un breve instante.