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articulos:jesus_isarraras

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articulos:jesus_isarraras [2021/09/20 21:10] – editor externo 127.0.0.1articulos:jesus_isarraras [2021/10/12 02:55] (actual) wikijool
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     ====== Jesus Isarraras ======     ====== Jesus Isarraras ======
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 ===== CUANDO LAS “HOCICONEADAS” SALEN BIEN ===== ===== CUANDO LAS “HOCICONEADAS” SALEN BIEN =====
  
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 Cuando viajaba a la capital, tenía por costumbre visitar el Club de Ajedrez México, (Laurel #33, Col Sta. Ma. La Rivera), a veces solo para platicar un rato con el célebre maestro Alfonso Ferriz Carrasquedo, con quien discutíamos mucho sobre las técnicas de entrenamiento en ajedrez, y como entrenar mejor. Aprendí mucho de él. Cuando viajaba a la capital, tenía por costumbre visitar el Club de Ajedrez México, (Laurel #33, Col Sta. Ma. La Rivera), a veces solo para platicar un rato con el célebre maestro Alfonso Ferriz Carrasquedo, con quien discutíamos mucho sobre las técnicas de entrenamiento en ajedrez, y como entrenar mejor. Aprendí mucho de él.
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  Creo que Poncho, si se hubiera casado, o “arrejuntado”, habría sido padre de dos o tres seres humanos excelentes, pero aun sin hijos, lo hizo bien. Dejó una gran huella en los que lo conocimos. En fin, espero que  en Gloria esté junto con su madre.  Creo que Poncho, si se hubiera casado, o “arrejuntado”, habría sido padre de dos o tres seres humanos excelentes, pero aun sin hijos, lo hizo bien. Dejó una gran huella en los que lo conocimos. En fin, espero que  en Gloria esté junto con su madre.
  
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 +===== CUATRO ANÉCDOTAS CORTAS: =====
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 +Una foto de mi juventud de izquierda a derecha:
 +Efraín González, Yo, Cajeme, Eriberto Bailon, y el de "los tambores" no me acuerdo.
 +SIFILIS EN 1° DE SECUNDARIA
 + En mi niñez y juventud tuve muy pocas ocasiones de tratar con chicas, pues las escuelas no daban oportunidad. En la primaria las niñas y los niños no estábamos mezclados en la misma aula., y la secundaria fue peor, yo estaba en la secundaria varonil de la universidad (hoy preparatoria Pascual Ortiz Rubio), y no teníamos compañeras, las únicas mujeres ahí eran las maestras y las secretarias. Fue hasta San Nicolás que supe lo que era tener compañeras en el salón de clases. Creo que a eso se debió mi excesiva timidez con las mujeres, cuando era joven.
 + Era 1965, iniciaba clases en la secundaria de la Universidad (hoy prepa 2 Pascual Ortiz Rubio), y estaba en la clase de biología. Me da coraje no recordar los nombres de mis maestros de biología, solo recuerdo que, (según parecía), el maestro  y la maestra de biología estaban casados.
 + Mi madre decía un dicho: “Estás en todo menos en misa”. Y así me pasaba frecuentemente en clases, con mi cabeza volando por universos intangibles y etéreos, hasta que escuché la llamada:
 + -La tierra llamando a Jesús, atención, la tierra llamando a Jesús Isarrarás.
 + En el instante en que volví al mundo real la maestra para terminar la clase decía:
 + …Así pues la sífilis es una enfermedad, que de no ser  atendida a tiempo es mortal. Y uno de los síntomas es la pérdida del cabello.
 + Todo hubiera terminado allí, sin mayores complicaciones, cerrando mi libreta y saliendo al receso. Pero no fue así, esa tarde las cosas se pusieron peliagudas para mí, pues mientras me bañaba observe con sorpresa un montón de cabellos míos  pegados al jabón y… me espanté.
 + ¿De qué enfermedad habló la maestra? Se caía el cabello, dijo ella, y  a mí se me  estaba cayendo el cabello. Recordé que la mencionó como una enfermedad mortal.
 + ¡Madres! “pensé”  ya me llevó la ch…”
 + Ni que decir que, a la siguiente clase, y poniendo cara de niño estudioso, me acerqué a la maestra y con aire de estudiante interesado en el tema, le pregunté sobre la enfermedad de la que había hablado en la clase anterior.
 + -¿La sífilis? –Preguntó ella.
 + -Si… la sífilis. Quiero saber algo más sobre esa enfermedad. ¿Cómo se contrae? Y ¿Qué otros síntomas hay además de la pérdida del cabello?
 + La maestra me miró con los ojos cuadrados. No se tragó en absoluto mi interés como estudiante. Pero accediendo a mis preguntas me explicó, que era una enfermedad que se contagiaba al hacer el acto sexual, y me dijo además los demás síntomas.
 + -Yo respiré aliviado, mi único contacto sexual era algún besito a una niña, mientras jugábamos a las escondidas en la vecindad donde yo vivía.
 + Con aire docto quise dar por terminado el tema y salir de la clase, pero ella seguía con un pendiente.
 + -¿Y por qué tanto interés en el tema? - Me pregunto observándome fijamente.
 + -Por nada, simplemente  curiosidad. - Yo quería huir, pues percibí que ella sospechaba que preguntaba, porque tenía síntomas.
 + No sé ni cómo terminó aquella plática, pero estoy seguro que en los días subsiguientes, la maestra puso especial atención en mí y en mi comportamiento.
 +ESTÁ USTED MUY GUAPO
 + En una ocasión, hace muchos años, tendría yo  cuarenta y tantos, venía subiendo por la calle de Memo Negro, perdón, Guillermo Prieto, por la acera de enfrente a la EPBA (Escuela Popular de Bellas Artes), casi llegando a la Avenida Madero, y sentada en el quicio de una puerta estaba sentada una chica muy joven, tendría unos 17 o 18 años y, según  recuerdo, hermosa, vestida de pantalón de mezclilla y playera.
 + Yo iba distraído, absorto en algunos de esos pensamientos locos o estúpidos, que traigo casi siempre en la cabeza.
 + Al pasar frente a ella, me sorprendió al dirigirse a mí, con el natural desenfado que da la juventud.
 + -Señor, -me dijo-  está usted muy guapo.
 + ¡!
 + -Gracias, -fue lo único que acerté a decir y, con mirada estúpida, seguí mi camino a mi casa.
 + No pasó nada más, no sé por qué la chica dijo eso, si quería algo de mí, o solo fue un comentario al alimón.
 + Lo que sí puedo decirles es que, en todo el trayecto de ahí a mi casa, iba más esponjado que un guajolote, (Tomás Cruz, y Brad Pitt me hacían los mandados).
 + Nunca supe porque lo dijo, aunque tal vez, como me lo comentó después un amigo, “el viejito le gustó para realizar su obra buena del día”. Si fue así, lo consiguió.
 +EL DIA QUE HAY PA CARNE… ES VIGILIA
 + Trabajaba para el INEA, produciendo un programa de radio para motivar a los adultos a aprender a leer y escribir, que se transmitía en 17 estaciones de radio en el estado. Fue en 1983.
 + Vivía solo, ya que meses antes, (sin trabajo estable), me salí de la casa de mi mamá, solo para saber cuánto costaba un plato de frijoles.
 + La forma cómoda de comer para mi, fue abonarme en un famoso restaurante vegetariano, El Quinto Sol, creo que se llamaba, estaba en la avenida Madero, a la altura de donde hoy está Salinas y Rocha. Simplemente pagaba mi bono mensual, y tenía comida de lunes a viernes.
 + Como no soy vegetariano aprovechaba sábados y domingos para comer carne.
 + En una ocasión tuve que ir a Jacona en viernes, iba a hacer unas entrevistas a personas adultas que acababan de alfabetizarse.
 + En Jacona, hice mi trabajo por la mañana, y me disponía a ir a comer, para después, volver a Morelia. 
 + Así que busqué un restaurante, para tomar los sagrados (muy sagrados) alimentos, pensando en que ese día comería carne.
 + No recuerdo que pedí, eso sí, estoy seguro que era carne. Cuál fue mi sorpresa cuando la mesera que me atendió me dijo:
 + -No tenemos nada con carne, estamos en cuaresma, y es viernes… es vigilia.
 + -¡Maldición! ¿Qué podía comer en un pueblo pequeño (Jacona en 1983) y muy religioso.
 + Ni modo, tuve que continuar de vegetariano ese viernes.
 + Sí, yo atestiguo que es cierto: “cuando hay pa´carne es vigilia.”
 +MI PRIMER TRABAJO
 + Cuando niño, en la primaria, tuve el primer impacto sobre mis poquísimos parientes. Trasplantados en Morelia, Vivíamos en la vecindad, mi mamá, mi hermano Roberto, mi hermana  Cecilia y yo. Totalmente solos en la ciudad. Yo no sabía lo que era tener primos, tíos, o abuelos.
 + Sucedió que un lunes un compañerito de la primaria me presumió un billete de cinco pesos. Cinco pesos  era una cantidad exorbitante, a mi me daban 20 centavos para ir a la escuela. (En la primaria: Centro Escolar Michoacán).  
 + -Yo miraba  asombrado la fortuna de mi amiguito, y él me explicó, que había ayudado a un tío suyo que tenía una carnicería. Que todo el domingo había trabajado con él y le había pagado cinco pesotes. Debo reconocer que sentí uno de los sentimientos más deleznables: envidia. Pero además sentí tristeza  por no tener tíos ni primos, solo una mamá, un hermano y una hermana. Ese día mi vida me pareció un poco triste.
 + Pasó el tiempo, y a en tercero de secundaria, un amigo me presumió lo que había ganado vendiendo refrescos en el partido de futbol del Morelia, en el estadio Venustiano Carranza.
 + Me mostré interesado en la “chamba” y él me invitó a ir al próximo partido. Debíamos  de llegar muy temprano y apuntarnos en una lista. Acto seguido, te daban tu cubeta llena de refrescos, (a los menores no nos permitían vender cerveza),  y a vender. Ese fue mi primer trabajo.
 + Así cada 15 días, cuando los Canarios del Morelia eran locales, yo me ganaba unos buenos pesos vendiendo refrescos en  el Venustiano Carranza. Lo mejor era que nos pagaban de inmediato, y no nos hacían ir a cobrar al campo de golf, después de los 18 hoyos, como a cierto personaje de la política mexicana.
 + Ya casi para terminar el año escolar, y por ende la secundaria, vino mi papá de Reynosa, y con el pecho hinchado de orgullo le hablé de mi trabajo.
 + Después supe que mi papá habló con mi “jefa” y le dijo que yo ya sabía leer  y escribir, y hacer cuentas, y que ya era hora de abandonar la escuela. Mi padre nacido en 1900, y que solo estudió hasta segundo de primaria, que fue arriero, panadero y después de otras cosas hasta que terminó como comerciante, era una persona con una mentalidad muy de aquella época.
 + Hasta donde supe, mi madre se opuso, se negó diciendo que yo iría a la universidad. ¡Gracias mamá!
 + Pero de todas formas mi madre accedió a que me fuera en vacaciones con él a Reynosa, a trabajar vendiendo billetes de lotería.
 + Y así fue el inicio de mis actividades laborales, a partir de entonces, cada temporada de vacaciones me iba, primero a Reynosa, a vender billetes, y después a San Antonio Texas, donde vivían mis hermanos. En EE UU, trabajé de jardinero, mesero, lavaplatos, lava carros, etc.
 + Al volver a Morelia, yo le daba a mi mamá todo el dinero, (pesos o dólares), ganado en el norte. Cuando platico esto con jóvenes de la actualidad se asombran, pues no pueden creer que no me dejara nada para mí. Creo que los jóvenes de ahora son más egoístas e interesados, que los de mi generación.
  
 ===== Fuentes ===== ===== Fuentes =====
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